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LA MEDICALIZACIÓN DEL NACIMIENTO. PARTOS
TECNOINTERVENIDOS
En un brillante artículo, Isabel Fernández del Castillo explica, de
forma clarividente y concisa, cómo la tecnointervención o medicalización del
nacimiento se ha convertido, también, en una nueva forma de violencia que
aleja a las mujeres de la Naturaleza y de sus propios hijos y que, además,
las somete al control de lo que Vandana Shiva denominaría el patriarcado
occidental. Una vez más, la ciencia y la tecnología se alían al poder y a
sus estructuras (clase médica, hospitales, Estado, instituciones
sanitarias
) para, con afán de lucro y de control, tecnificar el momento más
hermoso y visceral de nuestras vidas: el parto, el nacimiento.
La obstetricia, disciplina dominada por el hombre
médico, nunca ha comprendido la fisiología del parto.
Michel Odent
La medicina, y la obstetricia en particular, comparten con el resto de
las ciencias su propósito de control sobre la Naturaleza y sus procesos. Las
prácticas de rutina en el paritorio, en sí mismas neutras si se aplican
cuando son oportunas, adquieren una cualidad negativa/violenta cuando se
imponen de forma sistemática para someter a la totalidad de las mujeres a
una concepción del parto puramente mecanicista y medicalizada. Es una
realidad que la actual atención al parto no busca tanto facilitar el proceso
natural sino sustituirlo, esterilizando de paso la dimensión emocional y
espiritual del nacimiento, que no tiene ocasión de producirse.
Una vivencia que constituye la base de nuestra
capacidad de experimentar esos ámbitos de la vida, el troquel de todos los
vínculos posteriores, incluido nuestro vínculo con Gaia (1).
Varias circunstancias mantienen desde hace décadas este estado de cosas:
Un uso inapropiado y abusivo de la técnica, puesto que las
prácticas rutinarias no tienen justificación cuando se hacen por sistema a
quien no lo precisa (2)
Posibilitado por el ejercicio de la autoridad que ilegítimamente ejercen las
estructuras médicas, y que les permite tomar todo tipo de decisiones
ignorando la opinión, los deseos y necesidades de las familias, el sentido
común, e incluso las recomendaciones de la OMS, que se basan en evidencias
científicas.
Decisiones que a menudo producen beneficios económicos
Y el mantenimiento del estado de cosas en base a una
información circulante basada en una concepción del parto entorpecido y
manipulado (2)
EL PARTO HOSPITALARIO
La obstetricia tal y como se concibe hoy en día es uno de los ámbitos
donde con menos pudor lo absurdo ha quedado elevado a la categoría de
científico. La concepción que del parto tiene la obstetricia convencional se
refiere al parto por ella interferido. Como consecuencia, toda su práctica
se basa en una errónea concepción del parto. Por ese motivo, la OMS afirma
sin ambages: "Medicalizando el nacimiento
el estado de la mente y el cuerpo
de la mujer se alteran tanto que la forma de realizar este acto íntimo
también debe quedar alterada, al igual que el estado del recién nacido. El
resultado es que ya no es posible saber cómo hubieran sido los nacimientos
antes de estas manipulaciones
Por lo tanto, los
proveedores de los servicios de natalidad no tienen un verdadero criterio
para calibrar su asistencia". (2)
Dice Michel Odent que de las muchas preguntas que se hacen los estudiantes
de obstetricia hay una que continúa ausente de los planes de estudios. Esa
pregunta es: ¿Cuáles son las condiciones idóneas para un parto fluido?
Esta pregunta, aparentemente inocente, encierra en si misma un concepto
desconocido en obstetricia, y es que el parto es un proceso fisiológico
natural, dirigido en su totalidad por el cerebro mamífero primitivo, con
unos sistemas de autorregulación propios no controlables, y que culmina en
el reflejo de expulsión del feto, un acontecimiento que no ocurre en los
hospitales, donde el bebé prácticamente se extrae.
No es posible atender dignamente a una mujer parturienta sin comprender la
verdadera naturaleza del parto: es un acontecimiento involuntario, tanto
como el orgasmo, la risa, el sueño, la defecación, etc., sólo que más
complejo. Todos sabemos lo que ocurre cuando uno trata de controlar/dirigir
mentalmente estos procesos: simplemente, no ocurren. La sola pretensión de
controlar un proceso involuntario lo inhibe: esto es lo que ocurre con el
parto hospitalario. Una vez inhibido, se hacen "científicamente"
justificables todo tipo de procedimientos para sustituir la función de una
Naturaleza que en estas condiciones, obviamente, no funciona: estimulación
con oxitocina, episiotomía, anestesia, fórceps, cesáreas
Se sustituye un proceso natural sofisticado y sabio por
un conjunto de técnicas encaminadas a "salvar" a la madre y al bebé del
lance en que la atención recibida la ha colocado (3). Y también para
someter un proceso con un ritmo propio al ritmo acelerado que conviene a
unos profesionales en general poco conscientes de lo sagrado de su trabajo.
SOMOS MAMÍFEROS
Puede resultar paradójico que la única forma de humanizar el parto sea
recapitulando la realidad insoslayable de que somos una especie mamífera. El
hecho de ser la especie más inteligente sólo pone de manifiesto la
importancia de este hecho. El parto es dirigido por nuestro cerebro mamífero
primitivo, que es también el que rige nuestras emociones. El parto, por
tanto, es ante todo un acontecimiento emocional e instintivo, y no tenerlo
en cuenta hace que la recibida sea inhibitoria y contraproducente.
Es una constante en todas las especies mamíferas que la parturienta necesita
una atmósfera de intimidad y recogimiento, de seguridad física y emocional,
que le permita entrar en el estado de conciencia especial propio del parto.
La atmósfera hospitalaria es cualquier cosa menos propicia, porque a la
mujer se le impone a veces de muy malos modos desde la postura y la forma
de respirar hasta el ritmo en que debe de dilatar. Allí donde hay autoridad,
no hay intimidad.
En ese momento confluyen dos circunstancias que, unidas ,forman un cóctel
explosivo: es un momento de máxima vulnerabilidad, pero al mismo tiempo de
total indefensión, y el trato que se recibe es invasivo. Siendo el parto un
acontecimiento con una fuerte implicación de las emociones, el trato que
recibe la madre condiciona totalmente el progreso del nacimiento de su bebé.
Y las hormonas del estrés son incompatibles con el estado hormonal/emocional
propio del parto. Cuando una hembra mamífera se siente amenazada, el parto
se detiene. En la mujer, también.
LA POSTURA "TUMBADA" O LA SUMISIÓN
Muchos piensan que la atención al parto deshumaniza el nacimiento, pero
que, a cambio, se recibe una asistencia técnicamente superior a la
tradicional. Un simple análisis demuestra que no es así. La obstetricia
convencional, en este momento, dirige más energía a resolver los problemas
que ella misma produce que a facilitar los nacimientos.
Según admite la OMS no más de un 10% de las prácticas de rutina en el
paritorio están científicamente justificadas (2).
Quizá el ejemplo más paradigmático de la actual asistencia al parto es la
postura de parto (tumbada sobre la espalda, los pies de los estribos), una
postura desconocida en la Historia hasta que la medicina se hizo con el
control de los partos normales. Comprender la irracionalidad, las
consecuencias y el alcance de esta práctica obligatoria hace que se caiga
como un castillo de naipes todo el esquema técnico de la atención al parto
actual.
Efectos de la postura tumbada: (4)
En horizontal, el canal del parto se alarga y estrecha y el coxis se dirige
hacia lo alto, convirtiéndose en una vía de paso más angosta para el bebé, y
además cuesta arriba.
En vertical, la presión de la cabeza del feto sobre el cuello del útero
ejerce un efecto hormonal que estimula la dilatación. En posición horizontal
esa estimulación disminuye, por lo que el tiempo de dilatación se alarga.
Las hormonas naturales se sustituyen con la oxitocina sintética, que produce
unas contracciones más seguidas y dolorosas, más penosas para la madre, y
más traumáticas para el bebé. La lista de contraindicaciones y efectos
secundarios de la oxitocina obliga a preguntarse por qué se utiliza tan
alegremente (5).
En lugar de rotar sobre su cabeza en posición vertical,
con una mínima superficie de frotación y ayudado por la fuerza de la
gravedad y los movimientos de su madre, el bebé debe arrastrarse contra una
superficie de gran frotación. (6)
En posición horizontal, el peso del útero presiona los vasos sanguíneos que
suministran sangre a la placenta y al feto, disminuyendo el aporte de sangre
al útero, que el monitor reflejará indicando sufrimiento fetal.
Por ese motivo, el uso indiscriminado y
sistemático de la monitorización fetal siempre aumenta las tasas de
cesáreas, sin que por ello mejoren los índices de salud. (7)
A esto se añade una dolorosa realidad, y es que la mujer tumbada, en esa
humillante y vulnerable posición, deja de ser protagonista de un
acontecimiento hermoso y sagrado, para convertirse en "objeto" de la
actividad de otras personas
que deciden todo por ella, incluso cortar su
órgano sexual, innecesariamente expuesto y vulnerable. El estado de
alienación de una mujer en esta situación es indescriptible, y poco
compatible con el estado emocional y físico de "dejarse fluir",
imprescindible para un parto espontáneo (4).
Dice el Dr. Wagner que la episiotomía no justificada (por encima del 10-20%
son injustificadas) son una auténtica mutilación sexual (7).
Los efectos de esta antifisiológica postura, junto con el trato represivo
que recibe la mujer, son el pasaporte que justifica toda la batería de
procedimientos que posteriormente se aplican. Difícilmente pueden reducirse
al mínimo las tasas de cesáreas o de episiotomías sin que se revisen de una
forma global la totalidad de las prácticas que las favorecen, empezando por
la postura. Es, desde el punto de vista técnico, la armazón de un sistema
basado en el absurdo, que pone de manifiesto que el espíritu que anima la
obstetricia es más el de doblegar a la Naturaleza que el de facilitar el
proceso.
"INNE-CESÁREAS"
En principio una técnica destinada a los casos de verdadero riesgo (que
en circunstancias óptimas no superan el 10%)
se ha convertido en muchos
lugares en el modo de nacer más "civilizado". La evolución de las tasas de
cesáreas muestra una peligrosa tendencia de sustitución de los procesos
naturales por una medicina tecnológica a la que no le interesa la fisiología
normal.
Como marco de referencia, tomemos el caso de Holanda, uno de los países con
menor tasa de cesáreas (8%) y episiotomías (10%), y con uno de los mejores
índices de salud materno-infantil del mundo, a pesar de que entre el 30 y
40% de los partos sigue realizándose en casa. Estas cifras sólo se acercan
países como Suecia e Inglaterra, países en lo que el parto en casa es una
opción más del sistema público.
En el año 1985, la OMS establecía en sus recomendaciones: "Los países en
los que la mortalidad peri natal son las más bajas del mundo, también tienen
las tasas de cesáreas inferiores al 10%. No
hay, pues, ninguna razón que justifique que existan en ningún país tasas de
cesáreas superiores a ese número". (8)
Actualmente, la OMS ha elevado el margen al 15% (9), probablemente a la
vista del espectacular crecimiento de las tasas de cesáreas en todo el
mundo.
En España, la tasa de cesáreas en la medicina pública ronda el 23%. En
clínicas privadas, el porcentaje de cesáreas se eleva hasta un 35%, con
notables diferencias entre unos y otros. En su memoria, el INSALUD refleja
tasas tan diferentes entre hospitales como del 9,5% y el 33,3%, afirmando
incluso que "valores tan dispares no parecen justificables" (10).
En Latinoamérica, la realidad es mucho más lamentable
(11): Chile tiene una tasa de cesáreas del 58% en el sector privado y de 28%
en el público (12, 13). En Puerto Rico, la tasa
correspondiente al año 1999 estaba en el 37,8% (14).
En Colombia, un 58%; en México, un 51,8%; en Brasil,
50-70% (hay grandes diferencias entre hospitales); Argentina, 35.8-45% (15).
Todas estas cifras corresponden al sector privado y duplican y a veces
triplican a las del sector público.
¿ES LA CESÁREA UNA INTERVENCIÓN
"MENOR"?
Los riesgos de la cesárea son numerosos La cesárea multiplica de 2 a 6
veces el riesgo de mortalidad materna, y por 2 la mortalidad peri natal.
Posibles complicaciones de la intervención para la madre son las
hemorragias, lesiones intestinales y vesicales, neuritis por compresión
instrumental, trombosis, embolia pulmonar o cerebral, peritonitis, etc.
También aumenta el riesgo de síndrome de dificultad
respiratoria en el recién nacido, de prematuridad yatrogénica, y el de
laceraciones durante la intervención (16). Además, la cesárea duplica el
índice de mujeres que no desean o no pueden tener más embarazos y complica
embarazos y partos posteriores. La morbilidad también
aumenta como consecuencia del elevado uso de antibióticos, el mayor número
de días de hospitalización y la elevada incidencia de infecciones" (15).
También se han publicado estudios que relacionan el
tipo de anestésicos administrados a la madre, con el riesgo de posibles
drogodependencias en los nacidos al llegar a la adolescencia (17).
Otros aspectos que no se tienen en cuenta son las
repercusiones que el parto por cesárea tiene sobre la salud psíquica de la
mujer y sobre aspectos tan importantes como el vínculo materno filial, la
lactancia o la relación de pareja (16). Y lo que no está evaluado en
absoluto es la repercusión que el nacimiento repetido de una generación tras
otra por cesárea tiene sobre la capacidad y el instinto para parir de la
mujer, ya que a parir se "aprende", en primera instancia, naciendo.
MEDICINA PÚBLICA/MEDICINA PRIVADA
En la medicina privada la tasa de cesárea suele variar según los países,
pero siempre es superior a la de la medicina pública. Hay muchos motivos
para esta divergencia.
La baja tasa de cesáreas y episiotomías en Holanda se explica por el hecho
de que allí la comadrona nunca perdió su papel tradicional, y tiene total
autonomía en los partos normales, aun cuando trabaje integrada dentro del
sistema público de salud. Eso no le impide transferir al hospital o al
ginecólogo aquellos casos en los que se prevé o se presentan complicaciones
(18). De esa forma, el obstetra hace de médico cuando corresponde, pero no
de partero, lo que no le corresponde.
En España y en Latinoamérica, en el servicio privado de salud es el médico
el responsable del seguimiento y de atender el parto, y las matronas son
simples ayudantes. Los médicos tienen estructurado su tiempo de manera de
pueden fácilmente trabajar en la medicina pública por la mañana, atender
consulta privada por la tarde, además de realizar operaciones, practicar
cesáreas y atender partos. Si a una formación médica
intervencionista se añade este plan de trabajo, es lógico que no entre
dentro de sus planes esperar pacientemente a que la naturaleza siga su curso
(13).
El otro motivo importante es que en la medicina privada se paga por "acto
médico", y un parto por cesárea no sólo es más corto, sino que está mejor
pagado que un parto normal. De esta forma, la política de retribución premia
la intervención. El resultado es que el sistema de atención refuerza las
actitudes intervencionistas del médico. Allí donde los médicos sólo
intervienen en caso de complicación, la tasa de intervenciones es muy baja.
PARALELISMO ENTRE OBSTETRICIA Y AGRICULTURA
La forma en que tratamos a la naturaleza, y la forma de tratar a la mujer
en el parto, no son más que dos caras de la misma moneda, el fruto de una
misma mentalidad cuya búsqueda de conocimiento no está motivada por un deseo
de acompasarse con lo que es más grande que nosotros, sino de controlar y
doblegar lo que claramente nos supera.
Relacionados con la generación de la vida, el proceso de desnaturalización
de la atención al parto y de la agricultura presentan unas analogías que no
son más que el reflejo del proceso global que estamos viviendo. En ambos
casos, la intervención de la técnica comienza no tanto para mejorar lo que
hay, sino para sustituir: las hormonas naturales por la oxitocina sintética,
la capacidad para dilatarse por la episiotomía, la ayuda de la gravedad por
el fórceps, la fisiología de la parturienta por las técnicas del médico, la
colaboración de la comadrona por la autoridad del médico, la leche materna
por la "maternizada"
el sentido común por nuevos mitos.
En agricultura también se sustituye: el proceso de fertilización natural y
la labor de las bacterias del suelo por los fertilizantes; la función de las
"malas hierbas"; las aves y las técnicas tradicionales de control de plagas
por los pesticidas; la mano de obra por las máquinas; las semillas obtenidas
de la cosecha anterior por semillas certificadas. Ese proceso de sustitución
implica beneficios para aquellos que proveen los productos o la asistencia.
En algunos casos, incluso, el beneficiario es el mismo. Uno de los
principales fabricantes de oxitocina es Novartis, empresa que cotiza al alza
en la venta de semillas modificadas genéticamente.
Paralelamente se produce un proceso de alienación: mujeres alienadas de su
instinto para parir,;la comadrona, del espíritu real de su trabajo; el bebé,
de su madre y la madre de su hijo, ya que no se les permite el rito mágico
del vínculo tras el nacimiento; la mujer, de la comunidad de mujeres que
antaño fueron su apoyo. En agricultura, la alienación toma tintes muy
reales, con el abandono del campo de la mayor parte de la población rural en
las últimas decenas de años, la dependencia del agricultor de un proveedor
que les suministra semillas y productos
En los dos casos, la ruptura de los
procesos naturales ha producido una escalada de tecnología para solucionar
problemas atribuidos, en el caso de la obstetricia, a la progresiva
incapacidad de las mujeres para parir; y, en el caso de la agricultura, a la
progresiva incapacidad de la tierra para producir alimentos para una
población en continuo crecimiento. Y también una escalada de efectos
secundarios.
El último paso es el intento de apropiación del proceso mismo de la
generación de la vida, que en agricultura se concreta a través de la
apropiación del patrimonio genético vegetal a través de las patentes y de la
trampa de los transgénicos (19). El objetivo es claro: impedir a las
poblaciones que puedan abastecerse al margen del mercado (20). En
obstetricia, estamos llegando a un punto peligrosamente similar, que comenzó
con la represión de los procesos naturales del parto, siguió con la
fertilización in Vitro, y que está continuando en la carrera tecnológica
para conseguir clonar seres humanos.
El proceso interno que se produce cuando una mujer una familia "despierta"
en el tema del parto tiene repercusiones de amplio espectro.
No sólo porque el cambio de
perspectiva es totalmente extrapolable a otros ámbitos de la vida salud,
alimentación, agricultura
, sino porque renunciar al papel sumiso que
supone parir dócilmente en el sistema convencional (21) es también
trasladable a otros ámbitos, en los que la libertad para elegir significa la
diferencia entre hacer que las cosas cambien o no.
Isabel Fernández del Castillo es
autora de "La Revolución del Nacimiento" (ED. EDAF)
Más información: www.holistika.net
Referencias
1. Odent, Michel. La
Cientificación del amor. ED. Crea Vida. 2001.
2. Informe Tener un hijo en Europa. OMS. 1985
3. Odent, Michel. El bebé es un mamífero.
ED. Mandala. 1993.
4. Burgo, Carlos. Obstetra. Litotomía en el parto: una práctica
cuestionable. Rev. Obstare nº 3. 2001.
cburgo@fibertel.com.ar *
5.
http://www.manes.com.ar/paginas/103507
6. Fernández del Castillo, Isabel. La
Revolución del Nacimiento. ED. EDAF. 1994
7. Wagner, Marsden, MD, MSPH. El nacimiento en el nuevo milenio. Congreso
Internacional de Parto y Nacimiento en Casa.
Octubre 2000. Jerez de la Frontera. España.
8. Recomendaciones generales de la OMS sobre los
derechos de la mujer embarazada y el bebé. Fortaleza. 1985.
9. Chalmers B, Mangiaterra V, Porter. Principios de
Organización Mundial de la Salud (OMS) acerca del cuidado peri
natal: guía esencial para el cuidado antenatal, peri natal y posparto.
RBirth 2001; 28: 202-207. *
10. Programa Calidad Atención especializada. INSALUD. 1999.
11. Charnicia E. Huggins. Latin Women Found to Get Unnecessary Maternal
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12. Constante, Paul. Una epidemia de cesáreas.
Bid América Julio-agosto 2002.
13. Susan Murray & Fanny Serani. Evolución reciente de la tasa de
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(ponencia) Abril 2002.
http://www.cemicamp.org.br/apresentacoes/3Murray&Serani.pdf
14. José Gorrín Peralta y Ana M. Parrilla Rodríguez. El manejo del parto y
sus implicaciones para la lactancia y el
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15. José Belizan. La cesárea en el mundo de
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http://www.cemicamp.org.br/apresentacoes/2Belizan.pdf.
16. Ibone Olza. Aspectos psicosociales del parto por
cesárea. Rev. Obstare. 2003. *
17. Boletín del Primal Health Research.
www.birthworks.org/primalhealth
18. Beatriz Smulders y Mariël Croon. Parto seguro. Ediciones Médici. 2002
19. Shiva, Vandana. Biopiratería. ED. Icaria. 1997
20. Shiva, Vandana, y Mies, Maria. La praxis del eco feminismo. ED. Icaria.
1998
21. Casilda Rodrigañez. El
parto es una cuestión de poder. Ponencia del I Congreso Internacional de
Parto y Nacimiento en casa. Octubre 2000. Jerez de la Frontera. España *
* en www.holistika.net |