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Porqué elegí esta forma de
parir?
Prácticas de
Atención y Cuidados que Promueven el Parto Natural
Introducción a los cuidados en el parto
normal
Parto natural
Cuando llegamos al término del embarazo
cursando el noveno mes, una serie de fenómenos se asocian para determinar
el inicio del trabajo de parto. La propia sobre distensión de las fibras
musculares uterinas debido al gran volumen que ha adquirido el bebé para
ese entonces determina un estado de hiperactividad en ellas, aumentando el
tono uterino y dando lugar a la aparición de contracciones.
Simultáneamente, las variaciones de la producción hormonal -que ahora hace
que predominen los estrógenos por sobre la progesterona- contribuyen a
aumentar la sensibilidad de las fibras musculares uterinas,
predisponiéndolas a la fácil contractibilidad.
El peso del bebé de término se hace sentir sobre el cuello uterino,
especialmente cuando es impulsado sobre él por el aumento de presión
intrauterina determinado por la hipercontractibilidad que acabamos de
describir. Esto produce una distensión de las fibras musculares circulares
que conforman el cuello del útero. Comienza la fase de "borramiento" del
cuello uterino. Esta modificación no pasa inadvertida y es registrada por
sensores especiales ubicados en el hipotálamo -debajo del cerebro- que a
su vez instruyen a la glándula hipófisis (alojada en las cercanías) para
que segregue gran cantidad de una hormona especial, la OXITOCINA,
que tiene por acción principal producir la contracción de la musculatura
uterina. Como ven, todo un conjunto de acciones diferentes deben tener
lugar en forma casi simultánea para que se inicie el parto.
El parto propiamente dicho tiene tres fases que podrán ser distinguidas
por la futura mamá y su marido cuando les toque el turno.
Período dilatante: es la etapa previa al nacimiento, caracterizada
por las contracciones uterinas en aumento y el progresivo descenso del
bebé por el canal del parto.
Período expulsivo: corresponde esta
denominación al nacimiento propiamente dicho. No se puede dejar de
reconocer a ésta como la etapa más feliz del embarazo y el parto. Es el
momento en que, ¡por fin!, lo conocemos. Nadie podrá ignorarlo: el recién
nacido se anuncia con bombos y platillos.
Alumbramiento: etapa inmediatamente
posterior en la cual se eliminan la placenta y la bolsa de las aguas, todo
en conjunto.
A medida que transcurre el trabajo de
parto, el bebé desciende a lo largo del "canal del parto". Este "canal"
está constituido por una parte sólida -los huesos de la pelvis- y una
parte blanda, los tejidos que conforman la cavidad vaginal, el periné y el
introito: músculos, tejido graso y mucosa (tejido superficial que recubre
la cavidad vaginal).
La anatomía de los mamíferos está conformada de manera tal que permite una
cierta dilatación de este "canal" para permitir el paso del que va a
nacer. En el caso que nos ocupa -los seres humanos- el bebé tiene una
porción sólida (poco modificable), la cabeza, que posee diámetros mínimos
del orden de los 12 cm. Está claro que nos referimos a bebés de término
con peso promedio de 3 a 3 1/2 Kg. Estas medidas son menores en los bebés
prematuros y pueden ser mayores en los de mayor peso. Por lo general hay
cierta correspondencia entre el tamaño del bebé y el de la mamá,
determinada genéticamente.
Tradicionalmente se acepta -y las estadísticas lo confirman-, que la
pelvis de la mujer es fácilmente dilatable hasta una edad que va de los 30
a los 35 años. Luego de esa etapa de la vida, se produce una "soldadura"
de los distintos huesos pelvianos que dificultan la adaptación al bebé y
por ende el parto natural. Pero como todo en medicina, esto es relativo, y
hay muchas mujeres que han tenido su primer bebé por parto vaginal a los
cuarenta años.
EL PARTO, ESE TREMENDO
DESCONOCIDO A MERCED DE CUALQUIER TITULADO
CUANDO EL PARTO ES HOY POR HOY TRATADO COMO UNA ENFERMEDAD
En el caso del parto, nos
encontramos con toda una sociedad amaestrada y una clase médica consciente
de su poder debido a nuestra ignorancia que es en definitiva la manera más
sencilla de dominar.
Así somos y nos comportamos ante dicha clase, con miedo y con una sumisión
infinita, como siempre nos educaron, nos enseñaron muy bien a no preguntar
demasiado para que no se enfade el médico, a "ser buenas chicas", para
teóricamente nuestro beneficio, ojalá fuera así, nuestro beneficio y el de
nuestros hijos, desgraciadamente la realidad es bien distinta en
hospitales y clínicas.
Así accedemos sin remisión a cualquier acto que no petición médica sea del
tipo que sea, aún cuando siendo en su mayoría y con respecto al parto
verdaderos actos de violencia violaciones y torturas, siempre muy bien
camuflados con dosis de ignorancia y por lo tanto bien vistos por la
sociedad, como así se reflejan frases tan tremendas como "tú déjate
hacer", la sociedad no pone en tela de juicio muchas de éstas prácticas en
la inmensa mayoría de los casos y lo que el médico nos propone sea lo que
sea y de manera incondicional lo asumimos, aunque nunca lo queramos
reconocer, para no mostrar debilidad alguna ante nadie.
Entendido éste entramado, podemos entender muchos de los actos que se
producen con relación al parto en hospitales
y clínicas.
Así pues me dispongo de nuevo a desenmascarar esos actos de tortura y
maltrato, encubiertos por casi todos y sacarlos a la luz como ya hacen
algunos buenos profesionales y muchas madres como primeras profesionales
del parto.
Parece ser que la sociedad relaciona parto rápido con parto bueno, pero no
nos preguntamos el por qué de ésta difundida idea, cuando en otros ámbitos
sabemos que cuando la rapidez no es natural sino acelerada, significa
hacer las cosas mal, como se da en la actualidad en éstos partos
mecanizados.
Así pues, cuando una mujer entra en un hospital o clínica tanto si tiene
contracciones como si no, si está cerca a la fecha mínima de 38 semanas de
embarazo o poco más, aún cuando el cuello del útero tenga mucha o poca
dilatación, se produce el pistoletazo de salida para una carrera sin
perdón para extraer al bebé a toda consta y pocos son los "profesionales
de la medicina" capaces de esperar a la semana 42; esa extracción que no
nacimiento, se hace suponiendo que el seno materno es el peor sitio donde
el bebé puede seguir su progreso, cuando todos sabemos que ni la ciencia
hoy por hoy tiene esa capacidad que tiene una madre en su vientre de
acoger a una nueva vida, aunque tampoco me extrañaría que en un mañana no
lejano lo lograsen, pero no sería desde luego mejor, lo que ya no pongo en
duda es que seguramente muchas lo creerán.
En éste momento, nada más ingresar, comenzarán los sucesivos tactos
vaginales, y lo que era nuestra intimidad pasará a ser una puerta de
entrada a la que todos están invitados sin nosotras verdaderamente
quererlo, pero también entrarán las infecciones, una de las primeras
invitadas ante tantos indiscriminados tactos, médicos, enfermeras y hasta
estudiantes, todos querrán tocar aquello tan nuestro y de nadie más pero
de todos.
Y así ponemos en riesgo la salud del bebé y la nuestra, pero no hay
problema, la tecnología médica ya tiene solución para esto e
irremediablemente nos suministrarán antibióticos, en ocasiones sin saberlo
nosotras, así van curando lo que han provocado ellos mismos.
Pero seguiremos pensando que estamos en un lugar de protección en un parto
normal para la madre y su hijo, porque seguimos en la ignorancia.
También nos suministrarán oxitocina sintética, por no decir nos impondrán
que es más cercano a la realidad, la oxitocina acelerará el proceso de
parto, como siempre las prisas, si ésta hormona la producimos naturalmente
cuando vamos a parir resultando contracciones suaves y progresivas, la
oxitocina sintética hará que se produzcan contracciones más dolorosas, más
intensas, progresivas y desmedidas más de lo que en ocasiones podremos
soportar, pero para el bebé se crea una situación de aceleración y presión
increíble, llevándole a una situación de falta de oxígeno en infinidad de
partos y produciéndose así el sufrimiento fetal, eso que siempre nos
achacan a defecto nuestro o los bebés es una situación que ellos mismos
han creado en la inmensa mayoría de los casos, creando así todo un abanico
de enormes consecuencias traumáticas para el bebé, y desde luego creando
una situación difícil para la madre que teme por su pequeño.
Pero la ciencia parece haber olvidado que el bebé sufre por estos actos y
que tienen consecuencias, es más importante aplicar unos protocolos
generalizados y rápidos para no dejar que el proceso siga su ritmo natural
que poderse acumular madres sin saber cuándo parirán con la molestia que
genera.
Con el acto de suministrar oxitocina, también se pone en marcha la tortura
para la futura mamá, si bien en su parto las contracciones suelen hacerse
progresivas para adaptarse ella y el bebé, a partir de que la oxitocina es
suministrada las contracciones son tan brutales que muchas renunciarán a
la tortura en favor de la famosa epidural
a la que ya relacionamos con "no dolor", porque nadie nos explicó más
allá, no nos ofrecieron la posibilidad de meditar en casa tranquilamente
antes del parto, ni nos explicaron la enorme
lista de efectos secundarios.
Así pues, mientras nos retorcemos del dolor que nos han provocado una
parte de la clase médica, nos vemos abocadas a firmar lo que nos pongan
delante, como si fuese nuestra sentencia de muerte, que la firmaríamos
igualmente, ya que en esas condiciones sólo vemos letras.
Desgraciadamente tampoco nos dan una copia de lo que firmamos, así podemos
seguir en la ignorancia una vez más, en la que siempre nos mantuvieron.
Así pasamos del dolor de un parto natural
(un dolor soportable), al sufrimiento que se produce en los
partos clínico-hospitalarios.
Cuando el parto se provoca por muchos y constantes motivos, a la más
mínima y por todo, en su inmensa mayoría y por desgracia fuera de toda
lógica como teóricamente seres pensantes que somos, aquí se nombran
algunos muy comunes:
- Que el médico se va de vacaciones. - Que nos dicen que nuestro bebé
tiene el cordón enrollado, excusa inaceptable, ya que en
partos naturales, esto se resuelve
admirablemente dejando en ocasiones dejar pasar al bebé entre el cordón,
sin necesidad de tirar de él. - Cuando tenemos un examen tipo oposición
que no se produce todos los días, para estar liberadas. - Cuando tenemos
una reunión familiar o de otro tipo y podemos estar guapas y sin barriga.
- Porque el médico tiene que terminar en un tiempo concreto para irse a
por ejemplo comer o cosas similares, aunque por todos hoy por hoy todavía
increíbles, se producen éstos actos.
En todos éstos casos intolerables hay desde cada una de nosotras difundir
la realidad consciente de que lo que nos producen son actos violentos,
traumáticos y desechables, para nuestro bien y el de nuestros bebés y
ésta vez siendo cierto, también así contribuiremos a desterrar la
ignorancia que nuestras propias madres y suegras ayudan a difundir y nos
han inculcado, y es que en ocasiones la ansiedad de ver al nieto o la
nieta recién nacido/da, hace que cualquier tortura sea válida sin tener en
cuenta ni el sufrimiento que provoca a la madre y el bebé, tomándose por
ignorancia todo a la ligera sin razonar, pensar o investigar qué ocurre
hoy por hoy en los hospitales y clínicas, siguiendo así pensando que
estamos pariendo en el mejor sitio.
Después de acelerar las contracciones hasta el sufrimiento (algo que la
ciencia ni se plantea), desde luego que pediremos a gritos la
epidural, ya no querremos sentir ni
continuar más con la tortura que nos han provocado.
Llegando en éstas condiciones, el bebé tiene todo en contra, ya que no
tiene su madre una dilatación progresiva, ni contracciones progresivas, el
ritmo al que le hemos sometido artificialmente es inadmisible e
intolerable y lo mismo ocurre con la futura madre.
Así se nos conduce a la episiotomía, que nos cuentan que es para evitar
desgarros, no nos dicen que la postura de estar tumbadas para parir
produce más desgarros que si nuestro parto fuese en postura vertical, en
la cuál en muchas ocasiones no hay desgarros, y en caso de haberlos no son
ni la mitad de dolorosos ni en cuanto a recuperación que una episiotomía,
claro, interesa más la postura de sometimiento y antinatura, contra toda
lógica de un ser pensante.
Una vez más con ésta práctica nos imponen otro obstáculo absurdo para las
primeras relaciones madre e hijo y su indudable dificultad para la
lactancia. También proporciona ésta
practica rapidez, como siempre mal entendida.
Otras prácticas masivas y desterrables es el rasurado de pubis y el enema
(reprochado hasta la saciedad por la Organización
mundial de la Salud - OMS), a la que nadie parece hacer caso, que
contribuyen a humillar más si cabe y a dificultar la relación madre e hijo
que debiera ser sagrada, así quedan las madres con más molestias y más
dificultades para su entrada en la maternidad. Ya no estamos en
partos naturales aunque sí normales,
estamos ante operaciones, destrezas de bisturí y malos profesionales a
cuál más rápido si cabe todavía.
Así, si en un parto natural una
mujer tiene posibilidad de ir al baño cuantas veces le resulte necesario,
debido a que las contracciones uterinas que presionan el ano y procede a
evacuar libremente las veces que necesite, con el enema a la mujer se la
vuelve a humillar con éste acto molesto para ella, haciéndola gotear
permanentemente materia fecal líquida que la madre no puede controlar y
que la denigra.
En lo referente al rasurado, las consecuencias son más humillaciones y
molestias que soportar y asumir, ya que el crecimiento del vello púbico
pincha y molesta en una zona tan frágil como es la vulva, en caso de
necesitar episiotomía, el lugar en donde se practica el corte carece
prácticamente de pelos, luego no estaría demás dejar de justificar lo
injustificable y desde luego aprender a desterrarlo.
También sabemos que tras una cesárea, hay
una condena y epidemia de cesárea para esa
mujer, aunque cada parto es completamente distinto, no es tomado así.
Una cesárea implica casi por vehemencia
otra más y otra, hasta que la mujer identifique muy bien las palabras y
las relacione parto = cesárea, cuando no
es casi nunca cierto, pero se hace por sistema.
La plaga de operaciones de éste tipo es impresionante, sobre todo en
clínicas, en las que resultan más rentables que un parto vaginal (que no
natural), los días de ingreso se cobran, por lo tanto interesan.
Pero todas éstas practicas inhumanas, hacen que la mujeres en innumerables
ocasiones entren en crisis y en depresiones puerperales etc., su
autoestima se ha despedazado, parte de la clase médica ha contribuido a
ello en cada paso, así la mujer se ve afectada de por vida, por no tener
una palabra amable, por negarle la compañía de un ser querido, por
agobiarla en tiempo para parir y si no cesárea y la sufrirán madre y bebé
ambos terriblemente, y la madre no olvidará y asimilará el parto como algo
traumático e inhumano de por vida, claro a no ser que no sea consciente de
cada paso, si esto se produce se asumirá como normal y más aún como parto
ideal porque no sabe, no conoce, tiene miedo y opta por una postura de
sumisión total.
Pocas son las mujeres que investigan que ocurrió y muchas descubren que su
cesárea fue innecesaria, la mayoría optan
por creer ciegamente en lo que el médico les dijo, sin dudas, era lo que
se esperaba de ellas y así defienden su cesárea
como la salvadora de sus hijos, y demostramos una vez más que estamos bien
domesticadas, así los abusos de cesárea
con alusiones al que el bebé es grande, que ella es estrecha, o placenta
previa con tres meses de embarazo, son un desencadenamiento brutal del
sufrimiento posterior absurdo, pero supongo que innato en el ser humano y
es el hacer sufrir a los demás a cambio de dinero, tiempo y demás
banalidades.
Por éste motivo encuentro cada día más relacionadas las palabras
violaciones, vejaciones y malos tratos con respecto al parto, por esa
falta de humanidad y respeto por la vida libre de tantas manipulaciones,
excepto casos muy excepcionales y concretos y no la plaga que se da con
tanta frivolidad y desatino.
También quiero desechar terminologías médicas como la de llamar a un bebé
"producto", por muchos de los supuestamente "profesionales" aunque
entiendo cada día más que ya los partos no son hechos naturales sino
procesos de fabricación en masa sin distinciones, sin particularidades sin
intimidad y con una serie ilimitada de malos tratos de todo tipo.
Aprendamos también a no ir a los cursos de preparación al
parto hospitalario o clínico para que se
nos enseñe a ser sumisas y que nos cuenten lo que nos van a hacer y
asumirlo con naturalidad, aprendamos a poner todo en tela de juicio, a
investigar y a buscar lo más cercano a la verdad. Desde aquí mi consejo
por los cursos de partos naturales,
aunque no se piense ni en esa forma de parir, son mucho más informativos.
Tomemos las riendas de nuestro parto, asumamos que las mujeres somos las
primeras profesionales o nos seguirán arrebatando lo que en principio y si
no hay complicaciones es nuestro.
Por partos más humanos y menos deshumanizados, seguimos trabajando día a
día en hospitales, clínicas y sobre todo para las mujeres.
PD: No deseo repuestas, relato una realidad para las mujeres
"En la mayor parte de las unidades de
obstetricia ya no vemos nacimientos. Lo que allí ocurre se parece tanto a
un nacimiento como la inseminación artificial se parece a la relación
sexual, o la alimentación a través de un tubo al acto de comer".
Ronald Laing, Psiquiatra
"La obstetricia, disciplina dominada por el hombre médico, nunca ha
comprendido la fisiología del parto".
Michel Odent, médico
"Medicalizando el nacimiento
el estado de la mente y el cuerpo de la
mujer se alteran tanto que la forma de realizar este acto íntimo también
debe quedar alterada, al igual que el estado del recién nacido. El
resultado es que ya no es posible saber cómo hubieran sido los nacimientos
antes de estas manipulaciones
Por lo tanto, los proveedores de los
servicios de natalidad no tienen un verdadero criterio para calibrar su
asistencia".
Informe Tener un hijo en Europa. 1985
Organización Mundial de la Salud
"Durante los últimos veinte años la mortalidad peri natal ha disminuido
muchísimo, y los médicos lo atribuyen a que los partos tienen lugar en los
hospitales. No hay ninguna prueba de que
esto sea cierto. La evidencia científica es que mueren menos bebés porque
hay una mejor nutrición, una mayor salud en la mujer, mejores condiciones
de vivienda, y algo muy importante, porque las mujeres tienen menos hijos
y los tienen cuando los desean a través de la planificación familiar. Esta
es probablemente la mejor razón por la que mueren menos niños que hace
veinte años. La explicación está en lo que hacen las mujeres, no los
médicos.".
Dr. Marsden G. Wagner. Representante de la OMS
en salud materno-infantil. 1990.
"No más de un 10% de los procedimientos
rutinarios utilizados en la asistencia al nacimiento en los
servicios oficiales ha pasado un examen científico adecuado".
Informe Tener un hijo en Europa. 1985
Organización Mundial de la Salud
"Una mirada poco amable es suficiente para que una mujer no dilate".
Ina May Gaskin. Comadrona
"Sería difícil pensar en una entrada en el mundo más aterradora que la que
la obstetricia ha creado sin darse cuenta para esta generación".
Frederick Leboyer, Tocólogo
"Yo desarrollé la monitorización fetal para ayudar a las pocas mujeres que
tienen dificultades durante el parto, y no para poner a todas las mujeres
de parto en dificultades".
Dr. Caldeyro-Barcia. Padre de la monitorización fetal
Por un parto fisiológico
El parto natural tiene una
característica importante y es que se puede realizar igualmente
en casa, en hospitales, en maternidades y
en clínicas privadas.
En España la posibilidad de hacer un parto natural, que no sea en casa, se
reduce a unos pocos centros.
El primero en investigar el parto como un proceso fisiológico fue
Michel Odent a principio de los años 60.
Pero que entendemos por parto natural?. Seria muy largo de explicar cada
una de sus características, hay dos que sobresalen por encima de las demás
y son:
Intimidad, y todo aquello que lo favorezca (habitación, luces,
personal, temperatura, en resumen, un ambiente familiar).
Respeto por el reflejo de
expulsión fetal (la labor de aquellos que atienden un parto debería ir
encaminada a no interferir este reflejo). Este reflejo lo podríamos
definir como la necesidad imperiosa de empujar que en un momento dado
tiene la mujer, y que no puede controlar. Si este momento se respeta, el
bebe nace al cabo de pocos instantes.
Otro aspecto importante del
parto natural es la no utilización de medicamentos durante el parto, ya
sea para provocar contracciones o para aliviar los dolores, aunque esto
ultimo no es del todo exacto si tomamos el agua como un medicamento. La
utilización de una piscina de agua caliente es corriente en este tipo de
partos, pues acta en la ultima fase de la dilatación como un analgésico.
La mujer se sumerge dentro del agua, y el ritmo y la intensidad de las
contracciones disminuye pero por el contrario dilata mas rápido.
Es importante favorecer el desarrollo del vinculo afectivo entre la madre
y el bebe y esto se consigue no separando a ambos inmediatamente después
del parto y favoreciendo la lactancia precoz, desde poco después del
nacimiento.
La expresión "parto natural" en muchos
ámbitos se interpreta como una nostálgica vuelta al pasado: parir sin
anestesia, sin oxitocina, parir sin esto y sin lo otro. Allí donde la tasa
de cesáreas es alta (España, por ejemplo),
hay quien para referirse a un parto por vía vaginal utiliza el término
"parto natural". Pero eso no es así. Natural es un parto fisiológico,
aquel que se produce gracias a la maravilla de la fisiología, y en el cual
los procedimientos obstétricos se aplican sólo y en la medida en que son
necesarios. Es lo opuesto al parto medicalizado, el parto atendido por la
obstetricia convencional, en el cual la tecnología sustituye la fisiología
de la mujer, una sustitución que tiene un precio, que pagan la madre y el
bebé.
La obstetricia en España, al contrario que en otros países europeos, no
evoluciona. Desde el punto de vista técnico, los protocolos de atención al
parto son demostradamente obsoletos, y continúan imponiendo de una forma
rutinaria y sistemática a mujeres que no lo necesitan un conjunto de
prácticas explícita y reiteradamente desaconsejadas por la
Organización Mundial de la Salud: postura de
dilatación y de parto ridículamente antifisiológica (y humillante),
oxitocina a chorro, rotura de membranas, episiotomías innecesarias,
fórceps ... cesáreas iatrogénicas,
cesáreas innecesarias. Esas
rutinas no son en sí mismas ni buenas ni
malas, sino oportunas o inoportunas, y la mayor parte de las veces son
inoportunas, aunque coherentes entre sí. Su aplicación indiscriminada son
el fruto de una mentalidad mecanicista que no contempla el hecho de que el
parto tiene una fisiología propia, que queda inhibida por un
intervencionismo excesivo.
Todo ello es el fruto de una concepción del parto que, además, no tiene en
cuenta que el nacimiento es ante todo un acontecimiento de la vida sexual,
y por tanto fácilmente inhibido no sólo por un intervencionismo
desmesurado, sino también por actitudes poco apropiadas del personal
asistente. Está sobradamente demostrado que seguridad emocional e
intimidad son dos condiciones imprescindibles para que el parto progrese.
Hoy por hoy, la atención al parto en el hospital
es invasiva, represiva e inhibitoria.
Desde el punto de vista de los derechos humanos, el sistema actual de
atención al parto continúa siendo jerárquico y discriminatorio, y n él la
mujer parturienta ocupa un lugar subordinado, de minoría de edad, en el
que sólo recibe órdenes. Es un sistema que no sólo impide a la mujer tomar
decisiones con respecto a su parto (con la excepción de la
epidural), sino que permite que puedan
producirse con total impunidad desde casos de trato vejatorio por parte de
algunos profesionales hasta situaciones de auténtico maltrato. Este
constituye el único reducto donde la mujer no ha recuperado ni un ápice de
dignidad ni de derechos en nuestra sociedad.
Es un sistema que se sitúa al margen de la evolución en otros países
europeos, que han ido adecuando sus protocolos a lo que recomienda la
OMS. Sólo una comunidad autónoma, la
Balear ha incluido dichas recomendaciones
en su Ley Balear de Salud en marzo del 2003.
- El parto es un proceso normal, natural y saludable. Los padres tienen
derecho a apropiarse del parto y elegir la manera más apropiada de parir.
- La sabiduría interna de la mujer la conduce a través del proceso del
parto.
- La confianza de la mujer y su capacidad para dar a luz y cuidar a su bebé
se ven aumentadas o disminuidas por toda persona que le proporcione cuidados, así como
por el entorno en donde ocurra el nacimiento.
- El parto puede realizarse de manera segura en hospitales,
maternidades y en el hogar.
- La mujer tiene derecho a dar a luz libre de intervenciones
médicas de rutina.
- El bienestar psicológico de la madre debe ser asegurado, no solamente por
la presencia de una persona de su elección durante el parto, sino también por un sistema
de apoyo adecuado por el personal de salud que la asiste.
- La mujer tiene derecho a recibir información fidedigna y actualizada sobre
las opciones para su parto y hacer lo que es mejor para ella y su bebé con base en sus
valores y creencias individuales.
- El padre debe ser incluido en todos los eventos relacionados con el
nacimiento de su hijo.
- Las cesáreas sólo deben ser indicadas en
cumplimiento de las recomendaciones de la OMS y con segunda
opinión.
- Intimidad, y todo aquello que lo favorezca (habitación, luces, personal,
temperatura, en resumen, un ambiente familiar).
- Respeto por el reflejo de expulsión fetal( la labor de aquellos que
atienden un parto debería ir encaminada a no interferir este reflejo). Este reflejo lo
podríamos definir como la necesidad imperiosa de empujar que en un momento dado tiene la
mujer, y que no puede controlar. Si este momento se respeta, el bebé nace al cabo de
pocos instantes.
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