REALMENTE ABSURDO
(O SEA, REAL A LA PAR QUE ABSURDO)


Había una vez una mujer gorda. Esta mujer gorda se llamaba Manoli.
Manoli no era feliz. Se sentía fea y rechazada.
Decidió acudir a una clínica a liposuccionarse.
Pero se pasaron con la anestesia. Manoli la palmó.
Un par de semanas después Manoli era un esqueleto metido en una tumba. Ahora pesaba trece kilos. Manoli había conseguido lo que quería, o por lo menos eso era lo que la sonrisa de su cara denotaba.

FIN

vOtaR esTa histoRia