CAMIANTE NO HAY CAMINO
SOBRETODO SI TE ARROLLA UN CAMION


Había una vez un catedrático de historia contemporánea que hacía el camino de Santiago. Iba pateando por la cuneta con sus sandalias, su bastón, su cantimplora y su chalequito de piel de cordero. Parecía recién salido de un puto pesebre.
Para horror de unos y gozo y regocijo de otros (nosotros), por allí pasó un camión cisterna. Por todos es conocida la tendencia que tienen estos vehículos a circular fuera de control. Aquella no iba a ser una dulce excepción. El conductor llevaba más de treinta horas al volante, no veía una mierda e inexplicablemente perdió el control. Invadió la cuneta por la que transitaba nuestro amigo el catedrático pacíficamente. Parsimonia ésta que contrastó brutalmente con la violencia del embiste que le propinó el camión. Tal ferocidad no podía dar otro resultado que no fuera la muerte. Le mandó al infierno sin vuelta atrás.
Y es que amigos míos, cuando Santiago hizo ese camino no pasaban por allí camiones ni nada. De haber sido así, otro gallo cantaría1.

FIN

1 ya sé que no se llama camino de Santiago porque en su día lo hiciese Santiago ni nada de eso, pero bueno, tenía ganas de soltar una frase a lo Creepy, qué queréis que os diga (y quien no sepa quién demonios es el maldito Creepy pues que lea más comics, que los hay de todos los gustos y colores)

vOtaR esTa histoRia