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Un día, mientras estaba en el búrguer, entraron unos tipos con gabardinas verde cachumbo,
medias en la cabeza y escopetas en la mano. Johny, astuto y perspicaz cual zorro cazador,
sacó una asombrosa conclusión: aquellos tipos querían atracar el local. ¡Muy buena
observación Johny!.
-¡Todo el puto mundo al puto suelo, no quiero oír ni una puta mosca!- gritó uno de ellos
mientras apuntaba a la clientela con la escopeta.
La gente obedeció. Había una niña pequeña que no dejaba de llorar. Un atracador le dijo a
otro:
Pero cuando iba a matarla alguien intervino:
El atracador dejó de apuntar a la niña, ahora apuntaba hacia Johny. Tras una breve
pero intensa inspiración disparó y le voló el melón. El cuerpo de Johny se desplomó,
pero no de cualquier manera, se desplomó con estilo, como sólo los tipos como Johny
saben hacer. Los ladrones cogieron el dinero y se largaron, nunca más se supo de ellos.
vOtaR esTa histoRia |