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LA CIUDAD DE LOS MUERTOS VIVIENTES
Había una vez un lugar muy, muy lejano. Bueno... para qué nos vamos a engañar, tan
lejos tampoco estaba.
Allí vivía mucha gente. Todos metidos en sus casas cuadradas. Todas las casas eran
iguales. Las mismas medidas, el mismo color, todas iguales.
Resulta que aquella gente trabajaba mucho. Fijaros si trabajaban que mira por donde
no hacían nada más. Ni jugar, ni viajar, ni leer, ni pensar. Sólo trabajar.
Bueno, cierto es que de vez en cuando descansaban. Se sentaban frente al televisor y
se apagaban por completo. Así descansaban.
Hasta que llegó el día en el que uno se suicidó.
- ¡Qué barbaridad!- gritaron todos.
No podían explicarse el por qué de la tragedia. Enterraron al muerto y reanudaron el
trabajo. Pero lo cierto era que nada volvía a ser igual.
No pasaron dos semanas hasta que otro se suicidó.
Cundió el desconcierto, ¿qué coño está pasando aquí?.
A la moda se unieron muchos más. Por la ventana, a la vía del tren, a base de pastillas...
los suicidios fueron proliferando.
Al final se mataron todos.
¿Qué es lo que diferencia la vida de la muerte?.
En vida se siente, se experimenta, se descubre, se goza... se vive. En muerte se
descansa.
Si la vida no se emplea para vivir ¿acaso no es mejor morir?.
FIN
vOtaR esTa histoRia
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