TV 5
La leyenda de los Rangers
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En una sencilla misión, un grupo de Rangers se encuentra con un terrible enemigo.

 
     

 

 

 

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Escritor: J. Michael Straczynski
Director: Mike Vejar
 

Reparto:
Actores -- Personajes
Dylan Neal -- David Martel
Alex Zahara -- Dulann
Myriam Sirois -- Sarah Cantrell
Dean Marshall -- Malcolm Bridges
Warren T. Takeuchi -- Kitaro Sasaki
Jennie Rebecca Hogan -- Na´Feel
David Storch -- Tafeek
Enid-Raye Adams -- Firell
Gus Lynch -- Tirk
Andreas Katsulas -- G´Kar

     
 



David Martel, tras la muerte de su capitán en un ataque de los corsarios, asume el mando de la nave. Viendo que es imposible enfrentarse al enemigo, decide retirarse. Esa decisión no es propia de un Ranger y algunos tripulantes no están de acuerdo, pero es lo único que pueden hacer.

Estamos en Minbar, base de la Alianza Interestelar fundada por Sheridan, en el año 2263. Un miembro del Consejo Gris ha solicitado la ayuda de G´Kar, quien lleva años vagando por el espacio, para que le ayude a hallar información sobre una nueva raza, aparentemente muy poderosa. Se le otorga permiso para abrir cualquier puerta que se encuentre por el camino.

David es convocado por el Consejo Gris para recibir castigo por su deshonroso acto. G´Kar, que ha estado observando, no entiende que el Consejo anteponga la ideología de Morir por el Uno a la de Vivir por el Uno, así que interviene. David no es castigado y además se le encomienda una misión: escoltar al Valen, una nueva nave, para llevar unos diplomáticos a su destino. Se le otorga una nave, vieja y desastrosa, la Liandra, y una nueva tripulación.

En el final del trayecto, las naves que G´Kar debe investigar atacan el convoy. El Valen es destruido y los supervivientes recogidos por la Liandra. David sospecha que en realidad la misión no era un simple viaje, y G´Kar le explica lo que saben de esa raza: al parecer, provienen de otra dimensión y pueden ser muy peligrosos.



La Liandra tiene fantasmas que un tripulante, con leves dotes de telépata, puede sentir. Ayudan a encontrar un traidor a bordo. David urde una estratagema para destruir la última nave enemiga: les entrega al traidor en una cápsula de salvamento, pero en realidad es una bomba.

Cuando llegan a la Puerta de salto, descubren que otra nave enemiga se ha quedado para vigilar. El combate es imposible, no hay donde huir. David Martel emplea el mismo truco para acabar con el enemigo, pero sabe que esta vez comprobarán que el individuo se encuentra a bordo, así que utiliza un holograma para engañarlos. Pueden volver a casa.


*****

No disponible.






Emitida el 19 de enero de 2002 en Estados Unidos. Como el resto de películas, excepto el piloto, no existe versión doblada al castellano (al menos al castellano de España). Por ahora no hay edición en DVD, ni en el pack de películas ni por separado.






Decepcionante, sobre todo por los recursos de que se disponían. El nivel de Efectos Especiales es impresionante; la calidad de los mismos aumenta en cada producción de la serie, y en ésta es sobresaliente: nótese el efecto de las puertas de salto, sobre el cual comenta Straczynski que es como lo que tenía siempre en mente. La banda sonora es de cine, otra excelente composición de Christopher Franke para la saga. Los decorados, maquillaje, vestuario… todo es muy notable. La presencia de G’Kar aporta buenos momentos y diálogos. Pero el guión… el guión se cae a pedazos. A ratos infantil, a ratos insoportable y a ratos genial. No hay consistencia.

Empezamos con los Rangers, especialmente los nuevos miembros, jóvenes que tienen mucho que aprender pero con muchas ganas de hacerlo. Vemos los problemas de los protagonistas por mantenerse en la organización y conseguir naves y misiones. Por desgracia, en un principio estos problemas son demasiado típicos: peleas tontas entre adolescentes, demasiado orgullo… Más adelante se olvida todo esto en un pobre intento de maduración personal con el sacrificio del Ranger que tan mal cae al protagonista y con las habilidades en la batalla espacial de este último.

Una vez en marcha, la misión verdadera se oculta. Ésta, que parece ser el argumento central de la película, aparece bastante difuminada durante gran parte del metraje: una vez presentada se olvida hasta más tarde.

En pleno vuelo asistimos a otro argumento, éste totalmente fuera de lugar, pues no encaja en ninguna parte: la nave tiene fantasmas. Al final Straczynski relaciona los fantasmas con el hallazgo del traidor que atrae al Enemigo, algo que podría haberse ahorrado pues se podría averiguar por simple deducción (como hace la tripulación pero luego parece olvidar hasta que los aparecidos se lo recuerdan). Sobre la nave, también quiero destacar una cuestión: ¿Por qué toda nave, para intentar dotarla de interés o carisma, ha de ser un trasto viejo que casi no puede volar?

Una vez llegado al punto donde empieza la misión oculta vemos al Enemigo, el cual se nos presenta como La Mano de Dios, algo tan poderoso que, si se compara con las Sombras, éstas no serían más que insectos. Semejante comparación no podía sorprender después de haber visto la Guerra de las Sombras: menos mal que pronto se intuye que es simple auto-propaganda para asustar. Tampoco es un argumento original el del enemigo enviado a otro lugar (dimensión o mundo paralelo) que regresa para desgracia de la galaxia.

El enfrentamiento con las naves es interesante en algunos aspectos y horrible en otros. A favor: no hay mucho combate pero sí ingenio. Esconderse en el cometa, huir, fingir, engañar… y volver a engañar con el mismo truco. En vez de sacarse una solución de la manga como ocurriría en cualquier otra serie, Straczynski nos presenta una situación en la que todas las posibles soluciones son imposibles… así que el protagonista no tiene más remedio que intentar el mismo truco que acaba de emplear con la penúltima nave enemiga para acabar con la última, la que una vez eliminada dejará el camino despejado para la vuelta a casa. Y esto se logra manteniendo suficiente interés en el proceso.

En contra, tenemos algunas salidas de tono impresionantes, como las citadas apariciones fantasmales o la ridícula forma de disparar los cañones: flotando en una cubierta holográfica lanzando puñetazos y patadas. Esto nos ofrece escenas realmente olvidables como aquella en la que la artillera se sacude en el aire con ira en una estúpida danza hasta que acaba con las minas que están a punto de destruir la Liandra. No podemos hacer nada más que mirar para otro lado. ¿En qué estabas pensando, Straczynksi? En su intento por ser original, no todo tiene por qué salirle bien.

Totalmente olvidable, excepto los detalles mencionados: banda sonora, los efx y algún buen diálogo.